jueves, 6 de febrero de 2014

Cómo doblar el número de followers, o patrañas similares

Dentro de las recetas mágicas (luego absurdas) que se proporcionan en la Red para 'crear' una marca personal, destacan aquellas que tratan de hacernos ver (o más bien generar tráfico hacia los autores) que lo importante, diríase esencial, es doblar o triplicar el número de seguidores, y por supuesto en un tiempo récord. ¿De verdad te crees que eso es lo que realmente importa?.


Ojo, aquí no te voy a contar ningún secreto, ni siquiera voy a tratar de hacerme el interesante, puesto que mi número de 'seguidores' (al menos lo que dicen las estadísticas de las redes que uso...) es pequeño. Aquellos que han decidido hacer click en un botón sabrán las razones por las que lo han hecho: unos simplemente quieren que les devuelva el seguimiento (como si de una cadena de favores se tratase), otros lo harán simplemente por curiosidad, mientras que habrá personas que realmente están interesadas en las temáticas sobre las que opino. Dependerá en última instancia del grado de afinidad y vinculación que ese 'follower' tenga con la persona a la que sigue; porque existen distintos grados de seguimiento en las redes sociales.

Doblar, triplicar o cuadriplicar el número de followers no es una cuestión que me quite el sueño, puesto que ya desde hace algún tiempo estoy eliminando el nivel de auto-presión para alcanzar unos objetivos que por otra parte opino que son a muy largo plazo; es por ello que, habiendo pasado distintas fases en las cuales he ido aprendiendo a tomarme con cierta calma mi apuesta por la marca personal, me atrevo a decir que todas esas 'propuestas' para incrementar mágicamente el número de seguidores, no son sino patrañas que no entran en el fondo de la cuestión, que es la de crear una comunidad de personas que sea realmente fiel a una marca, y sobre todo sostenible.

Mucho más allá del titular que promete el oro, y que sólo trata de atrapar a los incautos y desconocedores que se dejan llevar por reclamos que buscan su propio interés, está el hecho de que hay ciertas cosas que uno nunca debería probar, a no ser que se vaya a disparar con pólvora ajena.... Reclamos que abundan (yo diría que más que nunca debido a las posibilidades de emisión de mensajes en la Red) en distintos formatos, pero que ya empezamos a reconocer de alguna manera: 'gane dinero sin esfuerzo', 'trabaje desde casa cómodamente cobrando una pasta', 'cómo doblar el número de usuarios en Twitter en unos días', ...

Bla, bla, bla. ¿Cómo aumentar el número de usuarios?. No tengo ni idea, y afortunadamente lograrlo no creo que me trajese un beneficio real y asociado a mi marca; más bien creo que aumentar los followers en un corto espacio de tiempo, lo único que haría sería convertir en inútiles los esfuerzos que he realizado para mantener la línea que llevo desde hace ya años.

Por tanto, el consejo que me doy a mi mismo y que lanzo como invitación a la reflexión, es preguntarme para qué quiero realmente aumentar desproporcionadamente el número de 'seguidores' (fíjate que lo pongo casi siempre entre comillas), ¿qué beneficio voy a obtener de ello?, ¿seré capaz de mantener esa base de seguidores, o cuando lo haya conseguido querré nuevamente duplicarlos?, ... Quizás la pregunta es: ¿cuántos de los que me siguen en redes realmente interactuan conmigo?, ¿son mis contenidos realmente interesantes?, ¿aportan algo?, ¿quiero construir unos cimientos sólidos que perduren, o una chabola de hojalata con varios pisos?...

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Hasta mañana.

Fuente imagen CC: Daniel Lobo


4 comentarios:

Marian Castello dijo...

Desde luego Miguel Ángel, las chabolas de hojalata no resisten las tempestades, pero las casas de hormigón tardan bastante más en construirse, y la paciencia no es una virtud muy abundante en la nueva era digital (todo al alcance de un clic inmediato..)Como muchos otros ámbitos en la vida "calidad versus cantidad", cada uno elige su prioridad.

Marian Castello dijo...
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Edmundo Pérez dijo...

Genial tu reflexión, yo sin querer viví algo parecido: subí de golpe de 250 a 600 followers en dos semanas, porque me dediqué a ir comentando todo lo que sucedía en Egipto en la Plaza Tahrir, viendo Al Jazeera y leyendo diarios, el problema que vino luego es que, no sólo ya no aumenté mis followers (problema, por llamarlo de alguna forma, no me preocupa), pero ahora, esa audiencia de 350 personas, no interactúa, no me responda y sólo me siguió por el momento sin que esté interesada en lo que hablo.

He pensado muchas veces reiniciar mi twitter en otro nuevo sólo por eso, y muchos me dicen lo que mencionas: ¿cómo vas a borrar tu perfil con 820 followes, estás loco? Pero no me vale el número, como bien dices.

Un saludo.

Miguel Angel Riesgo dijo...

Hola Marian, bienvenida al blog y gracias por dejar tu opinión. 100% de acuerdo contigo. La paciencia exige mucha siembra y cierta constancia, cualidades que como bien dices a menudo están en contraposición a la sociedad digital que nos toca vivir, y en la que prima la celeridad y el resultado inmediato sobre el resultado consistente y sostenible.