lunes, 13 de enero de 2014

El curioso sistema de favores en las redes sociales

Siempre me ha llamado la atención el que un medio tan atractivo y efectivo como son las redes sociales, a menudo sirvan no tanto para establecer relaciones bidireccionales y basadas en la ganancia mutua, sino a menudo para atraer la atención de forma desmedida sobre uno mismo, sin tener en cuenta otro criterio más allá de la mera notoriedad. Y con este fin, la 'cadena de favores' juega un papel fundamental para engordar las cifras de seguidores en ambos sentidos.

Esta no es una entrada en la que opine sobre si la calidad en los seguidores debe primar sobre la cantidad, o viceversa. Mucho se ha debatido sobre ello, y son numerosísimas las entradas en otros blogs donde se detallan distintas 'técnicas' para hacer crecer nuestros contactos y / o seguidores. Me resultan especialmente curiosas aquellas donde, sin establecer ninguna estratregia ni objetivo, pretender 'simplemente' abultar lo máximo posible la lista de followers, estableciendo el tamaño de la red como objetivo principal y único.

Esas técnicas, muchas de ellas basadas en mecanismos de seguimiento mutuo (y a menudo con un consentimiento tácito), persiguen la devolución del 'favor realizado' a una determinada persona, al recibir su seguimiento, esperando una posible respuesta positiva. Vamos, que es el 'te sigo para que tú me sigas'. En este punto lo tengo muy claro, yo sigo a quien sigo por una razón de afinidad profesional, y porque sus contenidos me aportan algo en un momento determinado. Seguir a este tipo de profesionales, bajo criterios de calidad y de efectividad productiva (no podría seguir a cientos de personas...), para mí es un sinónimo de coherencia y de aprecio a la marca propia.

Y eso que comento es muy sencillo de comprobar; sólo hay que ver los perfiles (p.e. en Twitter) de los usuarios, y comprobar cuántas personas les siguen, versus a cuántas siguen. Es algo que yo compruebo con cada nuevo follower que me llega desde esa red social; y lo curioso es que hay poquísimas excepciones donde sea realmente notable la diferencia entre personas seguidas y seguidores. Te invito a comprobarlo por ti mismo.

Es por ello que creo que el concepto de follower cada vez pierde más sentido, puesto que en la mayoría de las ocasiones no denota un interés real, sino un seguimiento 'interesado'. Porque esos mecanismos artificiales de engordar la lista de seguidores, devaluan la percepción de una marca personal, al menos en lo que a calidad se refiere.

Porque la 'abundancia' que emana de las redes sociales, nos conduce aparentemente a un estado en el que creemos que cuanto más mejor; y a pesar de que la realidad virtual basada en bits nos abre nuevas posibilidades, sigo pensando que las marcas personales que proyectan una diferencia seguirán rigiéndose por el valor de su escasez.

Si te ha gustado esta entrada, te agradezco que la puedas compartir en tus redes.

Hasta mañana.


7 comentarios:

Gustavo Higueras Nieto dijo...

¡¡Muy buenos días Miguel Ángel!! Es un error que cometemos cuando empezamos, ya sabes: "Nadie escarmienta en cabeza ajena"; luego poco a poco aprendes a seleccionar, sobre todo para evitar esas ofertas raras e incomodas. Saludos.

Anónimo dijo...

Ley de la oferta y la demanda... a más seguidores, menos valor se le da a ello cuando se llega "al punto de saturacíón", porque siendo realistas, trabajando unas ocho horas al día, ¿quien tiene tiempo de estar todos los días siguiendo a tantas personas?.
Es la evolución de los primeros años del móvil, cuando el mismo tipo de perfil de usuario se pasaba horas y horas hablando. Ahora ese mismo perfil se pasa el tiempo en las redes sociales!.

LOURDES MURO dijo...

Hola Miguel Angel,hablas de algo muy habitual,hace tiempo he percibido cómo en twitter hay muchas personas que tienen el mismo nºde seguidores y a los que sigue.A mí me aporta más confianza quien tiene más seguidores que seguidos,esto indica una marca profesional-personal fuerte.Su trabajo gusta.
Saludos.

Myriam Sánchez Nocea dijo...

¿Y la moda "denuncia"?. Me refiero a quiénes usan un programita (sobre todo en Twitter) para detectar a aquéllas personas a las que siguen y no le siguen. Luego te mandan un mensaje directo, recordándote que te siguen desde tal día y que tú no has hecho lo mismo. O directamente te espetan su reproche y su amenaza del "pues me borro".

Muy tremendo error: calidad sobre cantidad SIEMPRE

Anónimo dijo...

Yo por mi parte estoy por la calidad sobre la cantidad, y de momento sigo a bastantes más personas de las que me siguen pero porque me interesa su área de actuación. En este caso no solo sigo cuentas que tengan que ver con mi perfil profesional, sino que entro en cuentas que también me aporten contenidos de ocio, noticias, tecnología... En ocasiones sí que en ocasiones hago follows de vuelta tras ver que la persona que me sigue me puede aportar algo, filtra información y contenidos interesantes, y esto sin tener en cuenta el número de seguidores, ya que creo que de este modo le puedo ayudar (poco, dentro de lo que está en mi mano) a tener algo más de visibilidad. Si siguiera una regla de mirar el número de seguidores y a quién siguen seguramente las nuevas cuentas o las personas que estén empezando podrían verse perjudicadas.
Lo que me resulta execrable es lo que comenta Myriam. Ese es el tipo de seguidores que no interesa tener.
Saludos
MAD

Miguel Angel Riesgo dijo...

Hola Gustavo. Es lo que tienen los comienzos, que el desconocimiento y las 'prisas' conducen a este tipo de actuaciones. Lo importante, bajo mi punto de vista, es corregirlo lo antes posible, puesto que puede que haya un punto de no retorno... 8:)

Miguel Angel Riesgo dijo...

Hola Anónimo, gracias por tu comentario. En el caso de la implantación de tecnologías de uso masivo, como es el caso de las redes sociales, el efecto novedad influye notablemente para que haya muchas personas que las usen intensivamente, aunque se vaya racionalizando con el uso del tiempo.