domingo, 16 de junio de 2013

El principal motor del cambio es nuestra insatisfacción

Todos, en un momento u otro, llegamos a una etapa en la que pensamos 'seriamente' en abordar procesos de cambio que den sentido a nuestras vidas. Y me atrevería a decir que, para una inmensa mayoría (entre los que me encuentro), esos deseos de cambio se originan no por lo que queremos, sino por un estado consciente de lo que no queremos. Ojo: al final de esta entrada tendrás el audio del post, por si te resulta más cómodo.

cambios por insatisfacción
Fuente CC: olga palma

Esta idea que ha surgido de mi amigo José Martín Almagro, me ha hecho reflexionar sobre el profundo estado de cambio en el que llevo embarcado desde hace unos 7 meses. Todo empezó después de mi decisión de dejar Infojobs, tras 7 años en la compañía, y que me hizo dejar atrás a un equipo comercial al que llegue a querer. Esa decisión me llevó a conocer, desde una visión optimista, práctica y profesional, qué significaba para mí estar 'parado'.

Cuando salí, tenía muy claro que quería reorientar mi trayectoria profesional, para lo cual comprendí que era necesario trabajar en mi propia marca personal para conseguir el cambio que anhelaba. Sin embargo, y a pesar de que siempre digo que hay que tener muy claros los objetivos, os tengo que reconocer que no las tenía todas conmigo. Veía una luz en el horizonte que me tentaba a seguir, pero no tenía una meta identificada, por lo que el camino tampoco estaba del todo claro.

Sin embargo, sí hay algo que comprendía perfectamente y que llegó a convertirse en el auténtico motor que originó mi salida, el comienzo del cambio. Esa razón que me impulso a moverme, a pasar a la acción, era mi profunda insatisfacción, el saber que no podía seguir dándolo todo porque estaba descontento; es decir, a pesar de no saber al 100% lo que quería, si sabía perfectamente lo que no quería.

Por tanto, creo que es bueno y necesario que podamos estar atentos a cualquier señal que nos envíe nuestro 'yo' (cuerpo, mente, ...) y que nos haga saltar alarmas, planteándonos de esta manera si no ha llegado la hora de pasar a la acción y emprender una etapa de cambio en la que podamos trabajar conscientemente sobre nuestra marca personal.

Y tras esa señal, lo mejor que puede hacerse es no dilatar eternamente la decisión final, dejándonos de excusas y pasando a la acción ya.

Hasta mañana.




8 comentarios:

Joaquin Casanovas dijo...

Gracias por este post. Creo que más gente debería confesar esa sensación como tú acabas de hacer. Precisamente es ese exceso de falsa seguridad y de querer mirar para otro lado lo que nos impide muchas veces tomar este tipo de decisiones; un abrazo

Víctor Candel dijo...

Buenos días Miguel,

Yo diría que "El principal motor del cambio es la tensión que provoca la insatisfacción". Todos los procesos de cambio en una persona se llevan a cabo por momentos de crisis o desequilibrio que nos tensionan emocionalmente, y no todo el mundo esta dispuesto a asumir un cambio, ya que implica incertidubre, esfuerzo y también algunas pérdidas.

Enhorabuena por conseguir centrarte en tu nuevo objetivo, planificando desde el futuro el presente y no desde el pasado el presente.

Sin duda alcanzarás tu meta.

Un saludo

ISABEL IGLESIAS dijo...

Hola Miguel angel:
Yo también he sentido esa insatis facción de la que hablas. Salir de la zona de confort es dificil y reconocer las señales más aún todavía.
Hace falta un nivel de autoconocimiento importante para poder reconocer esas señales. A veces sólo se ven cuando ya el malestar es tan grande que afecta a otras áreas de tu vida.
Gracias por recordarme que en la zona de confort se está muy calentito pero resulta poco desarrollativa.

Miguel Angel Riesgo dijo...

Hola Joaquín, gracias por tu comentario. El problema de mirar hacia otro lado (¿hay alguien que no lo haya hecho en algún momento?, yo no levanto la mano...), es que si lo hacemos de forma constante se llega a convertir en algo habitual, algo a lo que 'fácilmente' nos acostumbramos. Porque es cómodo.

Y eso provoca con el tiempo que ese malestar e insatisfacción (por ejemplo en nuestro trabajo) vaya creciendo, lo que nos afecta directamente a nosotros y especialmente a nuestro equipo de colaboradores.

Miguel Angel Riesgo dijo...

Hola Víctor, gracias por estar por aquí. Es triste, aunque real, que nos movamos únicamente cuando existe esa tensión, con lo bien que uno podría planificar su futuro desde el presente, como bien dices.

Ahora bien, si el cambio únicamente puede ser originada por esa tensión, bienvenida sea! 8:)

Miguel Angel Riesgo dijo...

Hola Isabel, gracias por volver. A menudo pienso que el acomodarse en la zona de confort es directamente proporcional a la edad que uno tiene.

Por eso mismo, cuanto mayores somos (y más sabios, claro está... 8:) ), más debemos luchar contra las rutinas y monotonías que tan fácilmente llegamos a gestionar. El mercado laboral nos recuerda constantemente que debemos estar despiertos y activos.

José Martín Almagro dijo...

Buenos días Miguel Ángel. Me alegro mucho que la filosofía del avanzar sabiendo lo que uno no quiere, y siempre mirando al futuro, se ponga "de moda". Realmente son tiempos difíciles para hacer esto, con el calorcito de esa "zona de confort" (todo el mundo dice, "hace mucho frío fuera" - por lo menos lo decían en enero :-)), pero como decía en el comentario de tu entrada del sábado, realmente merece la pena (indicador utilizado: número de sonrisas sinceras medidas en el período de 24 horas -lo siento, soy economista-). ¡Buen lunes! José

Miguel Angel Riesgo dijo...

Hola José, gracias por volver. De lo que se trata es de convertir ese 'frío' de ahí fuera, en un nuevo calorcito que nos haga desarrollarnos aún más como personas y como profesionales.