lunes, 25 de febrero de 2013

Cómo trabajar conscientemente nuestra identidad profesional


La red está plagada de personas que han logrado generar una notable atención hacia ellos, gracias a acciones (vídeos, currículum novedosos, ...) que han sido catalogadas como 'singulares' o incluso 'frikis'; el problema viene cuando dichas acciones se confunden como un caso de 'éxito', aunque nada más lejos de la realidad, puesto que son simplemente acciones (algunas meramente casuales) que generan una ola de atención notable y temporal, sin posibilidades de continuidad; no saben aprovechar ese momento de brillo que les genera tantísima visibilidad, entendiendo qué han hecho realmente y qué les ha hecho ser distintos, aunque sólo sea por unos breves instantes. Por ello, el tiempo lo marca como algo meramente circunstancial.

Fuente CC: rodrigomezs
Por tanto, no deja de quedarse en algo meramente graciosillo, curioso y anecdótico, que por supuesto nada tiene que ver con establecer una marca profesional basada en acciones constantes que conforman nuestro 'yo 2.0', dejando tras de sí una huella que la identifica y posiciona como 'única'.

Y es que el trabajar conscientemente en nuestra marca personal conlleva las siguientes premisas:

  • Tenemos un planque nos permite vislumbrar un objetivo a alcanzar, sea el que sea (notoriedad, atención, reputación, venta, ...). De no ser así, no existe la marca personal, puesto que ésta se trabaja de forma no consciente y difusa, lo que genera una percepción extraña.
  • Somos conscientes del tiempo que vamos a dedicar a trabajar nuestra marca. Esto es fundamental. Partiendo de la base de que cuanto más tiempo le dediquemos, los resultados vendrán antes, realmente no importa tanto el tiempo dedicado sino la constancia en las acciones. Ese tiempo nos permitirá saber qué podemos hacer y en qué redes nos posicionaremos.
  • Sabemos que el retorno vendrá a largo plazo.
  • Generamos contenidos de la mayor calidad posible, y lo hacemos con una frecuencia determinada, evitando los altibajos.
  • Probamos. Analizamos el retorno de las acciones que hacemos proactivamente. Si algo no funciona bien, comprendemos qué ha fallado. Si ha funcionado bien, analizamos el porqué y volvemos a lanzarla.
  • Conversamos con la comunidad. Si alguien habla con nosotros, le respondemos; el no hacerlo, provoca mala imagen. Con este gesto, transmitimos a nuestro entorno que estamos ahí, que somos una marca 'viva'. La atención cuesta mucho conseguirla, pero perderla es cuestión de poco tiempo, y a menudo está a un golpe de click.
  • Somos constantes. Hagamos lo que hagamos para ir trabajando nuestra identidad profesional, mejor hacerlo una vez cada semana (aunque cuanta mayor frecuencia mejor), que no 'desaparecer' ocho semanas y a la novena inundar las redes con nuestra presencia.
  • Sentamos las bases de nuestra marca con unos buenos cimientos. El 'quién soy' es generalmente lo primero que se suele comprobar en Internet, por lo que los perfiles deberán tener unos mensajes muy claros acerca de nuestra identidad.
  • Medimos los avances. Para saber si vamos en el buen camino, es imprescindible saber donde nos encontramos en cada momento.
Hasta mañana.