lunes, 13 de abril de 2015

El inevitable camino hacia la micro gestión de personas

A mayor responsabilidad, o cuanto mayor es el numero de colaboradores bajo nuestro cargo, más solemos tender a alejamos de las personas. La mayor carga de trabajo y la mayor responsabilidad, nos hacen centrarnos aparentemente más en nuestro objetivo, aunque a menudo sin darnos cuenta de que esa meta no se consigue sola, sino que son las personas las que con su esfuerzo y compromiso, la hacen posible.



Esta es una de las innumerables cuestiones que solemos considerar como obvias, y que por tanto vamos dejando de lado con el paso del tiempo. Nuestros compromisos, prioridades, objetivos y responsabilidades, nos hacen dejar de lado ese recurso vital que es el que nos facilitaría la labor, pero que sin embargo pasamos por encima, colocándolo habitualmente en la cola de nuestras prioridades.

Porque aquellos que manejamos presupuestos y recursos para alcanzar nuestras metas, sabemos lo difícil que puede llegar a ser gestionar liderar personas. Esa gestión constante y diaria supone un tiempo dedicado importante, que a menudo conlleva un desgaste notable, midiéndolo en términos de esfuerzo y, a menudo, de escasos resultados.

La experiencia y madurez nos dictan que la gestión de personas no es necesariamente sinónimo de control de personas (aunque obviamente deban definirse puntos de control). El trabajar con personas supone asumir su individualidad, emocionalidad, ambiciones, sensibilidades, ..., y un sinfín de matices que configuran y determinan el éxito final en la consecución de objetivos, y en nuestra evolución positiva como líderes.

Porque el cómo les tratemos y orientemos, no sólo condicionará su éxito y desarrollo como personas y profesionales, sino también el nuestro. Son nuestros colaboradores los que decidirán si nuestra marca personal y profesional es digna de dejar huella, o por el contrario dejará a su camino un tufillo al que nadie querrá unirse en el futuro.

Y es aquí donde la micro gestión de personas se configura como una actividad difícil y que nos obliga a dedicar gran parte de nuestro tiempo. Sin esa dedicación de calidad a cada uno de los miembros de nuestros equipos, no habrá éxito. Son ellos los que nos harán grandes líderes, o por otra parte nos volverá tan pequeños que nadie se acuerde de nosotros en el futuro.

Las organizaciones de hoy, más planas, menos jerarquizadas y compitiendo en mercados mucho más agresivos, deben contar con líderes cercanos, flexibles, que trabajen 'codo con codo' con las personas de las que son responsables; y a su vez, sin olvidar una orientación plena hacia la consecución de objetivos. Es un reto difícil aunque necesario.

Hasta pronto.

Fuente imagen CC: Anna


1 comentario:

Myriam Sánchez Nocea dijo...

¡¡¡Qué alegría volver a leerte¡¡¡.