martes, 28 de enero de 2014

Nuestra delicada dependencia de la tecnología

La tecnología nos ayuda de múltiples maneras a desarrollar y proyectar nuestra marca personal, pero no debemos olvidar que la tecnología es simplemente un medio (nunca un fin) que no depende de nosotros, y que en cualquier momento nos puede volver la espalda.


Soy un firme defensor del uso (racional y coherente) de la tecnología, siempre y cuando la usemos conscientemente para lograr nuestros fines, y minimizando las posibles dependencias destructivas que puedan surgir. De hecho, lo queramos o no ya somos un poco (bastante) dependientes, puesto que su uso siempre estará condicionado a la disponibilidad que nos den terceras empresas que están fuera de nuestro control.

Tengo que deciros que fui uno de los afortunados que entraron en el selecto grupo del 10% de personas que se quedaron sin servicio en Gmail. Y, como me ha ocurrido en otras ocasiones, la falta de correo electrónico parece paralizar a todo el mundo, y qué decir tiene si se cae Internet. Parecemos preguntarnos qué es lo que vamos a hacer si no tenemos contacto con el exterior, y de hecho la sensación se propaga de tal manera que pareciera estar justificado que la gente estuviera brazo sobre brazo.

Y es más, a menudo me pregunto qué pasaría si, por causas ajenas y no dependientes de mí, cualquiera de los 'proveedores' gratuitos que me dan servicio para mis labores diarias de trabajo en marca personal, dejaran de hacerlo. En cualquier momento pueden decidir empezar a cobrar por el servicio (no sería especialmente grave desde el punto de vista económico, pero en cualquier caso supondría un cambio y una decisión a tomar), o tener una interrupción en su disponibilidad, o simplemente abandonar su producto al no haber cubierto las expectativas de ingresos que toda compañía desea, ...

¿Te imaginas que pasaría (si eres blogger) si Google (o Wordpress, o cualquiera que uses) decide de repente (al igual que hizo con su decisión unilateral de abandonar Google Reader) cerrar su plataforma Blogger?. ¿Qué ocurriría con el contenido?, ¿puedes estás seguro de que te darían la opción de bajarlo?, ¿cuánto tiempo tardarías en migrar el servicio a otro proveedor y qué perjuicios te causaría en el camino?.

Las consecuencias de la falta de disponibilidad (aunque sea momentánea) son numerosas, y algunas ni siquiera podemos imaginarlas. Estamos tan acostumbrados al uso habitual de tecnologías varias que llega un momento que uno se olvida que están dirigidas por compañías que lo que quieren (obvio) es ganar dinero. Y si el producto correspondiente no cumple sus expectativas, pues fuera.

Por ello es tan importante, al menos para mí, coger siempre la suficiente perspectiva sobre los esfuerzos que hacemos para gestionar nuestra marca personal y proyectarla adecuadamente, y especialmente qué medios usamos para hacerlo. El ser consciente del delicado equilibrio existente entre uso intensivo y la dependencia generada nos permitirá saber que los medios off-line 'siempre' estarán ahí, y que nunca deberíamos olvidarnos de ellos.

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Hasta mañana.

Fuente imagen CC: jsogo


1 comentario:

Myriam Sánchez Nocea dijo...

Muy interesante. A veces, no valoramos lo que tenemos hasta que se nos cae la red o cierra algún servicio.
Y, en todo caso, debemos aprender a ser menos tecnodependientes.

Un abrazo.