viernes, 29 de noviembre de 2013

No olvidarnos de nuestra marca personal, al ser contratados

Es muy habitual que las personas desempleadas que buscan activamente empleo, inviertan en su propia marca personal, para lo cual dedican mucho tiempo a las redes sociales. Y cuando por fin logran el trabajo deseado, suelen tirar por la borda todo lo conseguido hasta el momento, lo cual genera nuevos riesgos futuros.

Dejar nuestra marca personal 'a medias'
Fuente CC: r2hox

Se trata de una cuestión bastante espinosa. Cuando estamos desempleados tratamos de maximizar nuestro tiempo para que sea lo más productivo posible, de cara a reincorporarnos lo antes posible al mercado laboral, pero cuando se alcanza por fin el trabajo anhelado, ya no disponemos del principal activo que teníamos cuando estábamos en el 'paro': el tiempo. 'Todas' las energías se vuelcan con el nuevo trabajo: porque ya se sabe lo que estar sin trabajar y no se quiere volver a perderlo, porque se dispone de una ilusión renovada, ... Todas esas razones hacen que mantener una parcela en nuestro cerebro que asigne una cierta prioridad al cuidado de la presencial digital que hemos alcanzado tan tantos esfuerzos, sea realmente difícil.

Le he dado muchas vueltas a esta cuestión, y la solución no es fácil. En todo caso, pasa por tener una gran disciplina y hacer el mayor esfuerzo posible por mantener los hábitos que tanto nos ha costado crear anteriormente. Dedicar diariamente un tiempo determinado, o al menos con la frecuencia necesaria, para seguir cuidando nuestra marca personal tanto en el off-line como en el on-line. Y eso cuesta mucho, sin duda alguna, porque probablemente la cabeza la tenemos en aquello que nos da de comer. Pero aún así, considero imprescindible el no tirar por la borda todos los esfuerzos realizados para conseguir estar donde estamos hoy.

Y más que nada, ese esfuerzo adicional está cimentado en argumentos prácticos. La marca personal no se crea de la noche a la mañana, más bien es algo que se gestiona con carácter indefinido. Sus resultados se van viendo poco a poco, pero el tener largos tiempos de 'invisibilidad' puede echar al traste lo obtenido hasta el momento. Y sobre todo, recordar que mientras el trabajo es temporal, la marca personal es para 'siempre'.

Por tanto, de lo que se trata en definitiva es de asignar prioridades y gestionar eficientemente nuestro tiempo en esta nueva etapa. Desde la premisa de que será una cuestión muy difícil, nadie lo duda. Pero también desde el convencimiento de que la inversión en nuestra propia marca nos seguirá generando nuevas oportunidades profesionales en el futuro, y que nuestra constancia nos permitirá anticiparnos a posibles incidencias futuras (p.e. quedarnos nuevamente sin empleo).

Si te ha gustado esta entrada, te agradezco que la puedas difundir en tus redes.

Hasta mañana.


2 comentarios:

Myriam Sánchez Nocea dijo...

Creo que nos falta formación sobre la marca personal (entendida como patrimonio propio, e independiente de nuestra situación laboral) y visión de futuro sobre esa marca (¿sólo es para buscar trabajo hoy? ¿no sirve para mejorar el empleo mañana?, ¿la limito a un fin exclusivo?). Magnífico artículo.

Miguel Angel Riesgo dijo...

Gracias Myriam otra vez por tu comentario. Bueno, diría que la marca, entendiéndola como bien dices como patrimonio propio, nos acompaña toda la vida. Lo difícil, debido a la escasez de formación y educación recibida especialmente de jóvenes, es hacerla consciente y empezar a trabajarla con un objetivo 'largoplacista'.