lunes, 13 de mayo de 2013

Intentar parecerse a alguien, no es necesariamente malo

Una marca personal debería ser única, aportando un valor diferencial que le haga convertirse en algo con un carácter marcadamente distinto. No obstante, tampoco esto nos tiene que obsesionar. Personalidades que dejan una huella 'imborrable' en el tiempo abundan, y han dejado tras su paso un rastro duradero. Ahora bien, para ser conscientes de nuestra marca personal y proyectarla a nuestro entorno, con el objetivo de diferenciarnos y apostar por la generación futura de oportunidades profesionales, tampoco tenemos que ser Einstein.


Fuente CC: judge_mental

Porque cada uno de nosotros tenemos objetivos profesionales, con mayor o menor ambición, y somos conscientes de que la competitividad de hoy en día nos obliga a tomar parte proactiva en trabajar conscientemente nuestra identidad profesional, con el objetivo de generar la suficiente atención sobre nuestra marca y, si lo hacemos correctamente, aumentar las posibilidades de poder ser elegidos cuando haya más de una alternativa.

Y para ello, el trabajo en la marca propia implica un trabajo constante en el que se mezclan periodos de reflexión y de acción en los que nuestros objetivos se van definiendo y quizás reorientando con el paso del tiempo. Y durante todo ese proceso, vamos incorporando referencias que nos sirven de aprendizaje e inspiración. Con referencias, me refiero a personas notables, con las que nos vamos encontrando durante el camino, y de los cuales vamos aprendiendo poco a poco, nutriéndonos no sólo de los contenidos que deciden compartir, sino también vamos observando sus comportamientos.

Y no significa que estemos copiando otra marca personal, eso no es posible, sino que tratamos de incorporar lo mejor que somos capaces de observar en los mejores. Y este proceso de observación es fundamental en la generación de cualquier marca; ninguno de nosotros nace aprendiendo, sino que lo va haciendo en su día a día, seleccionando consciente o insconcientemente nuestras fuentes de saber. Por tanto, se trata de un proceso absolutamente necesario y normal.

No obstante, el auge de la Red y especialmente la pasmosa facilidad para que cualquiera pueda acceder y usar sus enormes posibilidades de comunicación, hace que el exceso de información que emana de cada día más fuentes, nos dificulte la elección de aquellas personas que puedan convertirse en nuestros referentes a seguir.

Afortunadamente, el tiempo y la constancia juegan siempre a nuestro favor, por lo que al final acabamos incorporando a aquellas personas que vemos que pueden inspirarnos, y que de alguna forma nos ayudan a conformar nuestra propia marca personal.

Y esa inspiración de la que hablo no pasa en absoluto por ser un clon, sino de seleccionar aquellas características que nos resulten interesantes para nosotros mismos, al considerar que pueden ayudarnos a construir nuestra diferencia.

Hasta mañana.