domingo, 5 de mayo de 2013

El miedo a ser nosotros mismos

Se está generando un interesando debate en algún grupo de LinkedIn en el que estoy suscrito, acerca de mi anterior entrada ¿Vale de algo hacer comentarios en las redes sociales?; lo que más me sorprende es el miedo irracional que tienen algunas personas para expresar su propia opinión, argumentando que puede generar interpretaciones erróneas.

Fuente CC: )ota.

Entonces, ¿para qué están en una red profesional como LinkedIn?, ¿para qué me piden que estemos conectados?, ¿por qué están suscritos a grupos de debate?, ¿por qué dejan un comentario sólo para decir que mejor no hacerlo?, ... No entiendo absolutamente nada.

Además, me resulta mucho más curioso, el hecho de que el debate más candente sea precisamente en un grupo de un conocido portal de empleo, donde la gran mayoría de personas suscritas entiendo que se encuentra en búsqueda activa de empleo.

A menudo se suele usar LinkedIn como si se tratase de un portal de empleo, cuando realmente no lo es. Personas que van a la caza y captura de un puesto de trabajo, esperando que algún reclutador 'publique' una vacante, u ofreciéndose directamente al más puro estilo de 'busco trabajo, gracias'. 

Se trata de estrategias inefectivas de búsqueda de empleo que no aprovechan las principales características que tiene esta red profesional: la posibilidad de demostrar las capacidades que tenemos, haciéndolas visibles a los demás (especialmente a los reclutadores en búsqueda de talento), y construyendo nuestra identidad profesional, mostrando quiénes somos y lo que valemos. En definitiva, podemos trabajar nuestra identidad profesional para resultar 'atractivos' a los demás.

Y ello se consigue de muchas maneras, pero especialmente siendo nosotros mismos; y para ello qué mejor manera que expresar nuestras propias opiniones, sin tener miedo a lo que digan los demás o a las interpretaciones que puedan hacer.

Porque cada cosa que decimos, por supuesto que es interpretable de mil maneras distintas, ¿y qué?. Ahí está precisamente el valor de nuestro comentario. Manteniendo unas normas básicas de conducta, podemos (debemos) mostrar lo que pensamos, sin ambigüedades y rodeos.

Porque eso nos posiciona, y gracias a ello nos llegarán a (re)conocer. Si alguien está en desacuerdo, pues muy bien, ya que esa opinión contraria nos debería enriquecer, al darnos otra perspectiva de la misma realidad. Y responder a ese otro punto de vista con otros argumentos distintos que afiancen nuestra posición o incluso la puedan reorientar, nos hace grandes, puesto que muestra y fortalece nuestra personalidad.

Al hilo de esto, me pregunto si esas personas que no hacen comentarios por miedo a las posibles interpretaciones que puedan darse, ¿qué harán cuando un reclutador les pida su opinión en una entrevista de trabajo?, ¿también dirán que mejor no decir nada?, ¿cuál será la impresión del reclutador acerca del candidato?, ...

No está de más recordar que nuestra marca personal se forma mediante las percepciones que los demás tienen sobre nosotros; si mostramos resistencias, miedos, somos ambiguos, ..., pensemos en lo que esa actitud puede generar sobre nuestro entorno.

Y como digo siempre, mejor equivocarnos por haber tomado la decisión de hacer algo, que no arrepentirnos por no haberlo hecho.

Hasta mañana.

Actualización: una vez escrito esto, un lector sugiere que ese 'miedo' sea a veces debido a un proceso de 'maduración' de las personas, que llevará un tiempo el que se sientan seguros para empezar a hacer comentarios. Muy buena apreciación.