jueves, 15 de diciembre de 2016

Liderar negocios y personas en tiempos de incertidumbre

Como responsable último en mi empresa de toda la operación en México, tengo que lidiar con las diferentes áreas de ingresos y gastos, lo que conlleva que buena parte de mi tiempo lo dedique a gestionar la incertidumbre que provoca el liderar y dirigir tanto negocio como personas, en un entorno de inseguridad donde nada hay cierto.





Porque si tengo claro algo, es que no existe nada cierto, seguro y permanente, aunque la mayoría de las personas quisieran disfrutar de un entorno de esas características (su espacio de comodidad). Lamentablemente, no puedo precisar cuáles serán los ingresos concretos y en qué momento seguro se producirán; tampoco puedo conocer con exactitud cuál será la estructura organizativa que tendré en un momento dado.

Afortunadamente no me pagan para ser adivino, sino para gestionar toda esa incertidumbre, y convertir la inseguridad que puede conllevar, en previsibilidad que cree escenarios de tranquilidad y confianza que evolucionen hacia la consecución de resultados tangibles.

Eso sí, una pequeña rectificación; sí que existe algo cierto, seguro y permanente, y es el cambio. Y sólo aquellos que nos acostumbramos a contextos variables e inciertos, asumiendo que es preciso equivocarse y aprender de nuestras acciones (error -> aprendizaje, en un ciclo recurrente), seremos los que más podremos adaptarnos a estos tiempos en los que nadie puede adivinar el futuro, pero sí aprender a gestionar la 'no certidumbre', para asegurar un porvenir exitoso en el que se minimicen los imprevistos.

Y para lograr esta previsibilidad y gestión de entornos inciertos, uno tiene que manejar no sólo variables de negocio (modelo de ingresos y gastos, headcount necesario para optimizar el servicio a clientes, liquidez precisa para atender las necesidades y flujos de caja, kpi's de gestión, ...), sino especialmente cuidar y manejar cautelosamente las expectativas de nuestros equipos humanos. Porque es crítico tener en cuenta que las personas de las que somos responsables, tienen distintas circunstancias y grados de evolución, lo que nos obliga a menudo a recorrer el inevitable camino hacia la micro gestión de personas. Siempre tendremos personas con distintos niveles de seniority, niveles de madurez personal y profesional diferentes, compromisos con la empresa que varían según la persona e incluso por momentos...

Y esto, amigos, es mi día a día. Apoyar las distintas áreas de mi empresa, tanto aquellas que tienen una incidencia directa en los ingresos, como aquellas que mantienen nuestro modelo de servicio a cliente), 'empujando' para que los resultados se conviertan en realidades; en definitiva, liderar personas y procesos para que las cosas sucedan. Lograr esta fluidez entre los equipos es esencial, puesto que de ello depende el crecimiento y sostenibilidad del negocio. Y por otra parte, no menos importante, es sembrar y mantener las expectativas de las personas, darles la suficiente información para que entiendan en qué momento nos encontramos hoy, y cuál es nuestro propósito, es decir, en qué situación queremos vernos mañana. En definitiva, y especialmente en la compañía en la que trabajo con espíritu aún de 'start-up', transmitir a las personas, que las circunstancias de HOY condicionan un contexto temporal, y que con un trabajo duro, inteligente y constante, hacemos que las circunstancias de MAÑANA sean distintas y mejores. Nuestro trabajo ahora es para tener un porvenir mejor y más 'seguro', a pesar de las dificultades que puedan presentarse en nuestro camino incierto, y de las que una mente inquieta y ambiciosa podrá obtener aprendizajes valiosísimos.

Hasta pronto.

Imagen CC: Adam Baker