lunes, 3 de febrero de 2014

Anteponer la tecnología a lo que somos realmente

Existen infinidad de artículos en Internet que hablan de cómo 'construir' la marca personal, y en los que se prioriza el uso de la tecnología como único medio para proyectar apenas una sombra de lo que somos realmente. Hasta tal punto que nos hacen creer que medio y fin se mezclan inseparablemente, lo cual bajo mi punto de vista es un grave error.


Porque, ¿qué somos realmente?, ¿cuáles son nuestras auténticas capacidades?, ¿cuál es nuestro potencial real, qué valores son los que nos definen como personas y profesionales?, ¿qué objetivo nos marcamos?, ¿qué percepciones queremos crear de nuestra valía profesional?. ¿Lo tenemos claro, o simplemente importa el número de seguidores que tenemos más que su calidad, obtener una notoriedad (que no reputación) lo más rápidamente posible, conseguir un post viral, o tener un índice klout lo más alto posible?. ¿Importa lo que realmente somos y valemos, o simplemente nos dejamos arrastrar por la esperanza de obtener un beneficio dudoso y temporal, y que muy pocos llegan a alcanzar?.

Porque si hay algo que tengo muy claro, es que incluso siendo consciente de que la Red 2.0 nos ofrece posibilidades al alcance de nuestra mano para definir y proyectar nuestra imagen como profesionales al público objetivo adecuado, los resultados que se van obteniendo son pequeños granos de arena que van sumando uno tras otro contra el objetivo que se persigue en última instancia; para ello, la constancia y el empeño por no perder el norte (objetivo), evitan que cualquier parón en el camino pueda tirar al traste tanto esfuerzo dedicado.

La Red 2.0 puede resultar agradecida, pero no deja de ser algo 'virtual' en la que la competencia es cada día más feroz, no tanto de personas que buscan un posicionamiento serio y profesional de su marca personal, sino provocada por un enorme ruido carente de valor, cuya abundancia y constancia persiguen únicamente la notoriedad y el autobombo con la tecnología como medio y como fin.

Por ello, siempre veo tan importante y necesario el separar claramente nuestras capacidades presentes (y las futuras por las que debemos apostar) de aquellos medios que podríamos llegar a usar (en canales tanto off-line como on-line) para ayudarnos en la necesaria fase de la divulgación de contenidos.

Si te ha gustado esta entrada, te agradezco que la puedas difundir en tus redes.

Hasta mañana.

Fuente imagen CC: srgpicker


6 comentarios:

Myriam Sánchez Nocea dijo...

Muy interesante. Además, no podemos olvidar la ósmosis entre el 2.0 y el 1.0; es decir: tú no eres sólo lo que quieres decir en la red, porque tu comportamiento en el mundo 1.0 también cuenta y puede ser publicado en las redes. ¿Eres capaz de arriesgarte?

Carmen Bautista dijo...

Una reflexión muy acertada sobre el "virtual ruido", que es mucho.
Es una herramienta y se está confundiendo.
El "consumidor" ya no puede discernir entre verdad e ilusión.Resulta difícil llegar al cliente potencial de este modo. GRacias por esta entrada.

Mamen dijo...

Saber diferenciar, supongo que ese es el gran dilema. Me gusta tu artículo, recoge un pnsamiento que muchos valoramos. Enhorabuena.

Miguel Angel Riesgo dijo...

Gracias como siempre Myriam. Creo que el riesgo, siendo consciente de él y de sus posibles implicaciones, es bueno y necesario asumirlo en ocasiones, ya que eso permite sin duda alguna el dar pasos adelante y progresar como personas y profesionales.

Sin embargo, la asunción de riesgos sin conocimiento, es una temeridad, especialmente cuando hablamos de lo 'virtual'...

Y como siempre, me acabas de dar una idea para un siguiente post... 8:)

Un abrazo Myriam

Miguel Angel Riesgo dijo...

Gracias Carmen por tu comentario y por darme una idea en la que pensar para un siguiente post.

Miguel Angel Riesgo dijo...

Gracias Mamen por tu comentario, vuelve cuando quieras.