lunes, 21 de octubre de 2013

El riesgo de opinar sin saber de qué se habla

Desde el punto de vista de la marca personal, expresar una opinión propia que demuestre criterio y competencia, puede crear una percepción de valor en los demás, lo que conduce a robustecer nuestra identidad profesional. Ahora bien, no todo vale, especialmente cuando el que opina no sabe de qué está hablando.

Opinar sin saber
Fuente CC: Pimkie

Hace unos pocos días (aunque no es la primera vez que me ha pasado), un lector subió una entrada de este blog en un grupo de debate de LinkedIn (concretamente 'Los profesionales realmente buenos ya están trabajando') en la que a través de un titular llamativo, yo pretendía llamar la atención sobre una cuestión que mantienen algunos profesionales de RRHH, y con la que no coincido en absoluto.

Para mi sorpresa, de forma absolutamente casual llegué a ese debate (y me pregunto, ¿qué ocurrirá en todos aquellos donde no llegaré nunca?), y comprobé que un usuario tildaba el titular de grosero, y al autor no lo ponía demasiado mejor. Obviamente, intervine rápidamente para expresar mi rechazo sobre la 'opinión' vertida, sugiriendo que en todo caso ese lector debería leerse la entrada, antes de juzgar con esa contundencia.

Repito, no es la primera vez que me pasa. Son los que yo llamo 'pistoleros de gatillo rápido', que deambulan por las redes interviniendo donde consideran oportuno, pero que en ocasiones (no me atrevo a decir siempre) se quedan en el titular de la noticia sin llegar a leer su contenido, y se sienten capaces sólo con eso de emitir una opinión propia haciéndose pasar por personas competentes en la materia. Y el problema mayor viene cuando el titular no les hace ninguna gracia, y encima se lo toman por lo personal, lo que provoca en ellos una reacción inmediata e iracunda en la que expulsan todo su enfado y en ocasiones incluso ira.

El problema de todo esto, y desde el punto de vista de la imagen que muestran esas personas, es que puede llegar a afectarles seriamente, puesto que no dejan de estar transmitiendo a su alrededor sensaciones muy negativas que, además, están basadas en opiniones sin criterio alguno puesto que ni siquiera se han molestado en echarle un vistazo al contenido del que pretenden opinar. ¿Qué pueden pensar todos aquellos que, sabiendo de qué va la entrada correspondiente, ven de repente todos esos comentarios excesivamente críticos, fruto de una reacción airada?. ¿Qué podría llegar a pensar un reclutador que viese esos comentarios, acerca de los comportamientos del que los expresa?.

A ti, lector habitual de este blog, ya no te sorprende cuando te digo que la Red 2.0 es un canal de comunicación casi 'ideal' para posicionarse profesionalmente, para lo cual la huella digital tiene un papel primordialpero también sabes que esa huella también puede perjudicar la imagen de un profesional, al transmitir aspectos negativos de uno mismo. Porque siempre digo que en la Red, ya que realmente no controlamos qué ocurre cuando dejamos un comentario, lo mejor es contar hasta 10 antes de hacer algo que nos puede penalizar en el futuro.

Hasta mañana.


3 comentarios:

Gustavo Higueras Nieto dijo...

¡¡Buenos días Miguel Ángel!! Si tienes oportunidad, vuelve a entrar en ese debate. Saludos.

Miguel Angel Riesgo dijo...

Buenos días Gustavo. Sí, vi el desarrollo del debate incluso antes de escribir esta entrada. Lo que me hizo sacarla adelante fue que no es la primera vez que veo que ocurre algo similar. Es decir, personas que se involucran en un debate aún a pesar de no leer las entradas correspondientes.

Gustavo Higueras Nieto dijo...

En eso tienes toda la razón, a mi me ha pasado un par de veces. Saludos.