lunes, 29 de abril de 2013

Nuestro proyecto de marca personal, ¿puede tomarse unas vacaciones?

Mucho he escrito acerca de que la marca personal es un proyecto a largo plazo en el que nos embarcamos y cuyos resultados tardan en llegar; de hecho, yo diría que es un proyecto que 'siempre' está ahí. Aunque podamos ir recogiendo poco a poco, los resultados están siempre condicionados por la calidad de nuestro trabajo y especialmente por el tiempo que le dedicamos; aunque no se trata de trabajar de sol a sol, sino más bien es una cuestión de realizar un esfuerzo inteligente que minimice el tiempo invertido y maximizando los resultados obtenidos. Ahora bien, ¿significa eso que no podemos tomarnos un pequeño descanso, a costa de poner en riesgo los resultados obtenidos?.

Fuente CC: dayangchi

A pesar de que la marca personal es un concepto que siempre ha existido (aunque se llamase de otra forma), bien es cierto que es desde hace no demasiados años donde ha adquirido un auge notable, debido fundamentalmente a las posibilidades que nos ofrece la Red para crearla y proyectarla a la audiencia necesaria.

Y son precisamente las redes sociales las que nos permiten alcanzar un nivel de exposición impensable hasta hace muy poco, permitiéndonos participar y crear contenidos, difundiéndolos a aquellas redes en las que se encuentra nuestro público objetivo.

No obstante, existe un riesgo latente, y es que las redes sociales y la exposición que posibilitan, a menudo nos vuelven dependientes de nuestra propia visibilidad. Nuestra marca personal, una vez que se empieza a abrir hueco y genera la suficiente atención, nos exige cada día estar más pendientes de nuestra comunidad creciente y de los mensajes que emitimos.

Y nuestra comunidad no sólo es cada día más exigente (¿o es que nosotros somos demasiado autoexigentes?), sino que tiende a ser insaciable. Deseosa de ver satisfecha su infinita curiosidad y su 'necesidad' de nutrirse de nuevos contenidos, selecciona sus fuentes de información, que compiten entre sí por destacar y ser la alternativa ganadora.

Y es este exceso de competitividad el que nos hace estar alertas 'las 24 horas', cuidando y midiendo nuestro tráfico, comentarios, contenidos y calidad, ... Y lo hacemos de forma constante, sabiendo que a la primera de cambio, y probablemente sin enterarnos, nuestro exigente seguidor / cliente puede 'abandonarnos' por una opción más atractiva.

Ahora bien, me planteo qué pasaría si yo decidiese 'desaparecer'  durante un mes, si quisiese tomarme un respiro y dejar de escribir a diario de lunes a domingo, si descansase durante un tiempo de las redes sociales, ..., ¿qué ocurriría?, ¿tendría que volver a empezar nuevamente desde cero, tirando por la borda todo lo conseguido hasta el momento?.

¿Significa eso que el vínculo de nuestra marca personal con su entorno 2.0 es tan frágil que puede romperse en cuanto bajemos mínimamente la guardia?.

No tengo la respuesta. Ahora bien, lo que tengo muy claro es que mi marca personal se crea mediante la percepción que tienen los demás; y aquella se va creando con cada interacción que tengo con personas en la Red (comentarios, conversaciones, entradas del blog, debates, ...) o en el entorno físico  (talleres, conferencias, ...). Y lo que marca la diferencia en la Red es que todas estas interacciones pueden (deben) convertirse en contenidos; y éstos dejan una huella digital fácilmente localizable, lo que puede 'perpetuar' nuestra identidad profesional.

Así, después de todo, siempre podríamos tomarnos un descanso... 8:)

Hasta mañana.


2 comentarios:

Paloma Reino dijo...

Yo también me pregunto cuándo me podré dar unas vacaciones de Internet. Me imagino que con el tiempo podré delegar tareas y también que aprendo a organizar y rentabilizar mejor mi tiempo. Mientras tanto, no se pasa mal aquí en la nube. Hay mucha gente estupenda.

Miguel Angel Riesgo dijo...

Sí Paloma, coincidimos con eso. Estoy generando relaciones con personas que estáis ahí que, a pesar de no conoceros, existe un feeling fenomenal y sobre todo muchas sinergias personales y profesionales.

Y lo de las vacaciones de Internet, yo aún no me lo planteo, pero llegará... ;-D