viernes, 24 de diciembre de 2010

El correo electrónico, ese gran invento. ¿O no?


¿Hasta qué punto llega nuestra dependencia del correo electrónico?, ¿podemos 'vivir' sin él?, ¿cómo lo usamos?

Hace unos días nos hemos quedado sin correo electrónico en mi empresa, os puedo asegurar que el impacto causado ha sido brutal, daba la impresión de que las personas no podíamos trabajar por no disponer de comunicación con el exterior, como si nuestro único trabajo fuera el de redactar y enviar correos… Mi teoría es que si hubiésemos estado tres semanas sin correo, acostumbrándonos a NO tenerlo, nos hubiéramos dado cuenta de que el no tenerlo no es un problema TAN DRAMÁTICO como nos podemos creer. Y claro, no estoy diciendo que no sea muy importante su función...

Por supuesto que no dudo en absoluto del email, las ventajas que tiene son obvias e indiscutibles. Pero lo que sí pongo en tela de juicio es la forma en que usamos habitualmente esta herramienta, a la cual convertimos en un fin en sí mismo.

¿Cuánto tiempo nos pasamos leyendo, redactando y respondiendo correos? (no os hablo del tiempo que dedico yo, porque es para asustarse...). ¿Cuánto de este tiempo lo dedicamos a utilizar adecuadamente esta valiosa herramienta, frente al tiempo que malgastamos en correos innecesarios e inútiles?. ¿Cuántos correos realmente necesarios, importantes y/o urgentes, dejamos de leer o no atendemos como se debe, debido al gran volumen de correo recibido?, ¿cuántas tareas realmente importantes y necesarias, no atendemos por estar centrado en la gestión del correo electrónico?

En mi caso, la sensación de estar 'constantemente' enganchado al correo es habitual, es algo contra lo que combato, pero que cuesta... a veces me pregunto cuál es realmente mi trabajo, si gestionar equipos o responder correos...

Y si hablamos de una organización entera, ¿cuánto tiempo global se dedica a generar y gestionar correo electrónico?, ¿cuál es coste asociado a esta actividad?, ¿hablamos en términos de productividad?.

Y para encontrar el lado más anecdótico de este asunto, cada día tenemos que ser más creativos para convertir un mero correo en algo atractivo que logre atraer la atención del destinatario y que finalmente lo lea; y me refiero a los correos importantes, claro. Aquí van algunos ejemplos (reales) de email:

·      "Asunto: URGENTE". Vamos, que con esto el remitente supone que el resto no son urgentes, y a éste hay que dedicarle una especial atención.

·      "Asunto: IMPORTANTE". Éste podríamos decir que no es urgente, sólo importante. Bufff, no sé si abrir el URGENTE o el IMPORTANTE...

·      "Asunto: URGENTE E IMPORTANTE". Este es la bomba, yo me imagino que correo más crítico que éste, no puede existir. Hay que dedicarle la MÁXIMA atención!!!!

·      "Asunto: LECTURA REQUERIDA". Ah vale, en este caso no sé si es urgente y/o importante, pero el caso es que es necesario leerlo, vamos allá.

·      "Asunto: LECTURA OBLIGADA". La cosa se está poniendo peliaguda, no es que sea necesario leerlo, es que me obligan!!!! Pues nada, lo leemos y ya está.

Ni qué decir tiene que yo tengo en mi bandeja de entrada cada vez más correos de este tipo; dentro de poco TODOS los correos van a ser importantes, urgentes, necesarios de leer, obligatorios... Tendremos que hacer lo posible para que nuestros correos sean leídos, cada vez seremos más imaginativos, usaremos mayúsculas en el texto, con letra extragrande, colores, palabras parpadeantes, ... parecerá un circo, donde los artistas luchan para ganarse la atención del público...

Bueno, dejo ya de escribir, que en la BlackBerry (de esto hablo otro día, que también tiene su jugo) me han llegado correos, no me puedo perder uno…


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Es verdad que en un día cualquiera se reciben muchos e-mails, y que muchos de ellos se podrían evitar/resumir o por lo menos, deberíamos tener en cuenta el volumen de e-mails que la gente recibe diariamente (hablo desde el punto de vista profesional claro, del privado ni entramos a comentarlo), pero tu te acuerdas cuando no teníamos e-mails en las empresas y dependíamos del fax y del teléfono? yo si, y desde luego no me gustaría volver atrás en ese sentido. La comunicación era mucho mas lenta y no tan fluida como ahora donde en unos minutos puedes ponerte en contacto con infinidad de personas y se pueden solucionar problemas en cuestión de minutos. Estoy de acuerdo en el mal uso que "damos" (y me incluyo) a esta herramienta pero esto es solo una consecuencia lógica del poder de éste medio de comunicación, y yo creo que con el tiempo aprenderemos a usarlo mejor.

Miguel Angel dijo...

Gracias por tu comentario! Efectivamente, ya ni me acuerdo de cuando no existía el mail, de cómo eramos capaces de comunicarnos (¿carta?, ¿llamada telefónica -por supuesto mediante fijo, porque el móvil apenas se usaba o ni siquiera existía- ?, ...). El secreto está en considerar todas estas nuevas tecnologías como herramientas y no como un fin en sí mismas.